Si algo distingue a la Ciudad de México de los estados de la República, es su amplia oferta de programas sociales.
Los gobiernos de izquierda de esta metrópoli, han procurado que los sectores más vulnerables, como niños, madres solteras, jóvenes, personas con discapacidad y adultos mayores, cuenten con una serie de beneficios que les permiten mejorar su calidad de vida.
Durante nuestro encuentro con habitantes de la colonia Arenal 3era sección, un vecino tomó la palabra para expresar los cambios en su vida, a partir de ser beneficiado con el programa de apoyo al adulto mayor, pues ahora se siente independiente y motivado, al contar con el poder adquisitivo para solventar sus necesidades y contribuir en su economía familiar.
También planteó la importancia de ampliar programas como el de apoyo a madres solteras, ya que en su comunidad predominan los hogares encabezados y sostenidos por mujeres.
Reflexiones como estas nos impulsan a defender la extensa red de programas que existen en el Distrito Federal, referentes a becas escolares, pensión alimentaria para adultos mayores y personas con discapacidad, entrega de medicamentos, uniformes y útiles escolares gratuitos, seguro de desempleo, incentivos para estudiantes de bachillerato y empleo para jóvenes, entre otros.
Particularmente, debemos poner especial atención en crear mayores beneficios para atender a los estudiantes de secundaria, ya que el desempeño en este nivel educativo determina el acceso y conclusión de una carrera profesional.
Hoy más que nunca, nuestra ciudad requiere de jóvenes mejor preparados, quienes no sólo cuenten con habilidades laborales, sino que además se forjen con herramientas históricas y metodológicas que les permitan ser críticos y propositivos en su entorno, a fin de alcanzar una sociedad participativa, justa y equitativa.
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