Miles de estudiantes de universidades públicas y privadas se concentraron en este espacio, testigo histórico de la torpeza e intransigencia de un régimen que intentó, hace 44 años, acallar las legítimas demandas de justicia de un pueblo por la vía de la violencia, para ovacionar a un conmovido Andrés Manuel López Obrador.
Nuestro candidato a la Presidencia de la República se dirigió a los asistentes con franqueza, visiblemente emocionado al escuchar las muestras de alegría y de admiración de la concurrencia.
"¡Presidente, presidente!", "¡no estás solo!" "¡no nos falles!", "¡es un honor estar con Obrador!" y "¡somos estudiantes, no somos porros!", retumbaron entre los edificios habitacionales, la zona arqueológica y la iglesia de Santiago Tlaltelolco.
Esa tarde de alegría y fiesta, presenciamos a una juventud comprometida con su país. Estamos seguros que con su apoyo, el 1 de julio ganaremos la Presidencia de la República y mantendremos la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, la mayoría en la Asamblea Legislativa, así como las Jefaturas Delegacionales.
Compartimos con nuestro candidato su visión en cuanto a que la hazaña de transformar al país por la vía pacífica, se concretará gracias a la participación de la juventud, porque representa los ideales de libertad, justicia, esfuerzo y desarrollo.
Al sentir la entrega, convicción y entusiasmo de los estudiantes, recordamos nuestra estancia en la Escuela Nacional de Trabajo Social. En Ciudad Universitaria, compartimos cientos de ocasiones la necesidad de impulsar un cambio verdadero y de fondo para que el país avanzara de manera equitativa y democrática; sueños que se cristalizaron con el paso del tiempo, al encabezar el gobierno delegacional en Venustiano Carranza.
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